Carta
1, 22 de 2005-11-22 de 2005
Queridos niños y pájaros alemanes:
Esta carta no es más que un ruego, una súplica hacia vosotros. Con ella no pretendo haceros desaparecer del mapa –aunque ese sería mi sueño en lo que respecta a los pájaros-, pero sí exponeros o haceros saber mi punto de vista sobre vuestra actitud.
Soy consciente de que no os escribo en el idioma de vuestro país de residencia actual, pero como los pájaros sois universales, vivís en todo el mundo, y por tanto entendéis todos los idiomas que en él se hablan, supongo que seréis capaces de entender castellano y así traducirle a los niños mi misiva al alemán.
No os imagináis lo duro que se me puede hacer por vuestra culpa el llevar a cabo actos tan sencillos como esperar al autobús o al tren, o caminar por la ciudad. Si ya en mi país me cuesta enfrentarme a los pájaros solitos –los niños no les hacen demasiado caso, o por lo menos yo no frecuento los lugares donde eso pasa- aquí esta combinación se me hace insufrible. Os explico, mis adorados pájaros, que aquí voláis a una altura insuficiente para que yo esté tranquila; en cualquier momento podéis tocarme y os aseguro que eso puede ser perjudicial para vuestro lugar de residencia y para vuestra propia integridad. Por ello, os animo a subir más alto a pesar del frío, desde más arriba todo se contempla mejor, hay menos humo, hay menos ruido, no hay cazadores…
Con respecto a los niños, debéis saber que en muchos lugares está prohibido un acto que vosotros lleváis a cabo con asiduidad y es alimentar al tipo de pájaro más asqueroso, rastrero y desagradable: las palomas. ¿ Por qué tenéis ese hobby? ¿Por qué en lugar de quedaros en el parque haciendo eso, vuestros papás no os apuntan a un curso de “Educación en la Ciudadanía”? Os aseguro que sería mucho más provechoso para vuestro futuro, y sobre todo para mi bienestar. Además así evitaríamos momentos de histeria fomentados por vosotros cuando viene el autobús y, con saltos, gritos y demás esperpentos, hacéis volar a decenas de palomas hacia otro lugar de la estación en el que normalmente me encuentro yo haciendo el ridículo,viéndolos venir hacia mí espantada e intentando explicar en alemán que sufro pavor hacia ellos.
Espero que aceptéis esta carta y que os sirva para hacer algún tipo de reflexión sobre vuestro comportamiento, ya que ese sería el primer paso necesario para llegar a alcanzar una convivencia tranquila, feliz y provechosa para todos.
Vuestra eterna enemiga (de los pájaros siempre, y de los niños sólo cuando se juntan con ellos)
Pseudo-Tippi Hedren sin Hitchcock
Esta carta no es más que un ruego, una súplica hacia vosotros. Con ella no pretendo haceros desaparecer del mapa –aunque ese sería mi sueño en lo que respecta a los pájaros-, pero sí exponeros o haceros saber mi punto de vista sobre vuestra actitud.
Soy consciente de que no os escribo en el idioma de vuestro país de residencia actual, pero como los pájaros sois universales, vivís en todo el mundo, y por tanto entendéis todos los idiomas que en él se hablan, supongo que seréis capaces de entender castellano y así traducirle a los niños mi misiva al alemán.
No os imagináis lo duro que se me puede hacer por vuestra culpa el llevar a cabo actos tan sencillos como esperar al autobús o al tren, o caminar por la ciudad. Si ya en mi país me cuesta enfrentarme a los pájaros solitos –los niños no les hacen demasiado caso, o por lo menos yo no frecuento los lugares donde eso pasa- aquí esta combinación se me hace insufrible. Os explico, mis adorados pájaros, que aquí voláis a una altura insuficiente para que yo esté tranquila; en cualquier momento podéis tocarme y os aseguro que eso puede ser perjudicial para vuestro lugar de residencia y para vuestra propia integridad. Por ello, os animo a subir más alto a pesar del frío, desde más arriba todo se contempla mejor, hay menos humo, hay menos ruido, no hay cazadores…
Con respecto a los niños, debéis saber que en muchos lugares está prohibido un acto que vosotros lleváis a cabo con asiduidad y es alimentar al tipo de pájaro más asqueroso, rastrero y desagradable: las palomas. ¿ Por qué tenéis ese hobby? ¿Por qué en lugar de quedaros en el parque haciendo eso, vuestros papás no os apuntan a un curso de “Educación en la Ciudadanía”? Os aseguro que sería mucho más provechoso para vuestro futuro, y sobre todo para mi bienestar. Además así evitaríamos momentos de histeria fomentados por vosotros cuando viene el autobús y, con saltos, gritos y demás esperpentos, hacéis volar a decenas de palomas hacia otro lugar de la estación en el que normalmente me encuentro yo haciendo el ridículo,viéndolos venir hacia mí espantada e intentando explicar en alemán que sufro pavor hacia ellos.
Espero que aceptéis esta carta y que os sirva para hacer algún tipo de reflexión sobre vuestro comportamiento, ya que ese sería el primer paso necesario para llegar a alcanzar una convivencia tranquila, feliz y provechosa para todos.
Vuestra eterna enemiga (de los pájaros siempre, y de los niños sólo cuando se juntan con ellos)
Pseudo-Tippi Hedren sin Hitchcock
Al menos parece que en esto de la ornitofobia
no estás sola...