Comunidades de vecinos: un ejemplo de convivencia pacífica
6, 20 de 2005-11-20 de 2005
¿Quién no se ha quejado alguna vez de los vecinos? Claro está que si tenemos problemas de convivencia en nuestra propia casa, ¿por qué no íbamos a tenerlos en nuestra comunidad? Algunos pensarán que la serie “Aquí no hay quien viva” raya la exageración, pero yo opino, la verdad, que no se aleja mucho de la realidad.
El otro día, sin ir más lejos, en mi propia escalera, mejor dicho, en mi propia casa, vi un buen ejemplo de ello... Resulta que mi vecina de abajo ha hecho una serie de reformas en la cocina, por lo que ha cambiado el extractor de lugar, así que cada vez que cocina y da la casualidad de que tenemos ropa colgada, ésta coge un agradable a aroma a calamares, gambas, chuletas o cualquier otra delicatessen de las que acostumbra a cocinar nuestra vecina. Es por ello por lo que cada vez que la oímos cantar (pues cuando cocina nos deleita con sus agradables melodías, de creación propia, por cierto), corremos hacia la galería para sacar lo antes posible nuestra ropa y evitar este pequeño inconveniente...
Comprenderéis que no resulta especialmente agradable ponerte una camisa o un jersey recién lavados y en lugar de oler a ese suavizante tan chulo con jabón de Marsella o con rosas de primavera (o cualquier otro nombre de esos típicos de mimosín), encontrarte con olor a higadillos al ajillo o alguna fritanga por el estilo. Porque es que, para más INRI, lo único que cocina nuestra vecina son fritangas y más fritangas. Si por lo menos hiciera, no sé, salsa bechamel o pan casero, pues tira que va ¿no?
Pues bueno, resulta que nunca nos atrevemos a decirle nada, porque, la verdad, tampoco es plan de empezar una pelea con unos vecinos como esos... Ya tuvimos una mala experiencia durante una temporada en que a unos vecinos que nos tenían manía (vete tú a saber por qué) les dio por robarnos la alfombrilla de la entrada. Si es que hay gente para todo... Pero el otro día, a mi madre, que ya estaba algo cansada de sacar y meter la ropa y no quería decírselo directamente, no se le ocurrió nada mejor que ponerse a cantar... Cuál fue mi sorpresa cuando de repente, yo que estaba sentada tranquilamente delante del ordenador, oigo una especie de cancioncilla proveniente de la galería:
Vaya jodienda todo el día saca y mete... Y si no la metes te huele a chanquetes...
Primero que la letra la verdad puede dar lugar a confusión. Y segundo, no me quiero ni imaginar la cara de la vecina cuando oyó a mi madre cantando a grito pelado una y otra vez esa frase. Afortunadamente no dijo nada, supongo que porque sabe que mi madre tiene razón y prefiere callar siempre y cuando la cosa se quede en un intercambio de creaciones musicales. A lo mejor el próximo día le da a ella por cantar algo así como:
Pues si te huele la metes... A mí me importa un pepineteeee... (es que pepino no pegaba y la rima no es lo mío, eso se lo dejo a mi madre y a mi vecina).
De todas formas, no creo yo que esta sea una buena forma de solucionar los problemas con los vecinos, aunque la verdad es que este es un tema muy delicado que resulta muy difícil de tratar. ¿A quién no ha venido el vecino a decirle que baje esa música infernal o si no le manda a todo el cuerpo de policía para que le confisque toda la droga que huele desde cinco pisos más abajo?
Bueno, si alguien tiene una solución a estos problemas que me la diga. En lo que a mí respecta, seguiré pensando sobre el tema (pero en voz baja, no vaya a ser que moleste a los vecinos).
El otro día, sin ir más lejos, en mi propia escalera, mejor dicho, en mi propia casa, vi un buen ejemplo de ello... Resulta que mi vecina de abajo ha hecho una serie de reformas en la cocina, por lo que ha cambiado el extractor de lugar, así que cada vez que cocina y da la casualidad de que tenemos ropa colgada, ésta coge un agradable a aroma a calamares, gambas, chuletas o cualquier otra delicatessen de las que acostumbra a cocinar nuestra vecina. Es por ello por lo que cada vez que la oímos cantar (pues cuando cocina nos deleita con sus agradables melodías, de creación propia, por cierto), corremos hacia la galería para sacar lo antes posible nuestra ropa y evitar este pequeño inconveniente...
Comprenderéis que no resulta especialmente agradable ponerte una camisa o un jersey recién lavados y en lugar de oler a ese suavizante tan chulo con jabón de Marsella o con rosas de primavera (o cualquier otro nombre de esos típicos de mimosín), encontrarte con olor a higadillos al ajillo o alguna fritanga por el estilo. Porque es que, para más INRI, lo único que cocina nuestra vecina son fritangas y más fritangas. Si por lo menos hiciera, no sé, salsa bechamel o pan casero, pues tira que va ¿no?
Pues bueno, resulta que nunca nos atrevemos a decirle nada, porque, la verdad, tampoco es plan de empezar una pelea con unos vecinos como esos... Ya tuvimos una mala experiencia durante una temporada en que a unos vecinos que nos tenían manía (vete tú a saber por qué) les dio por robarnos la alfombrilla de la entrada. Si es que hay gente para todo... Pero el otro día, a mi madre, que ya estaba algo cansada de sacar y meter la ropa y no quería decírselo directamente, no se le ocurrió nada mejor que ponerse a cantar... Cuál fue mi sorpresa cuando de repente, yo que estaba sentada tranquilamente delante del ordenador, oigo una especie de cancioncilla proveniente de la galería:
Vaya jodienda todo el día saca y mete... Y si no la metes te huele a chanquetes...
Primero que la letra la verdad puede dar lugar a confusión. Y segundo, no me quiero ni imaginar la cara de la vecina cuando oyó a mi madre cantando a grito pelado una y otra vez esa frase. Afortunadamente no dijo nada, supongo que porque sabe que mi madre tiene razón y prefiere callar siempre y cuando la cosa se quede en un intercambio de creaciones musicales. A lo mejor el próximo día le da a ella por cantar algo así como:
Pues si te huele la metes... A mí me importa un pepineteeee... (es que pepino no pegaba y la rima no es lo mío, eso se lo dejo a mi madre y a mi vecina).
De todas formas, no creo yo que esta sea una buena forma de solucionar los problemas con los vecinos, aunque la verdad es que este es un tema muy delicado que resulta muy difícil de tratar. ¿A quién no ha venido el vecino a decirle que baje esa música infernal o si no le manda a todo el cuerpo de policía para que le confisque toda la droga que huele desde cinco pisos más abajo?
Bueno, si alguien tiene una solución a estos problemas que me la diga. En lo que a mí respecta, seguiré pensando sobre el tema (pero en voz baja, no vaya a ser que moleste a los vecinos).
Buenísimo! Ahora sólo me queda saber si es verídico, y en ese caso, hacerle un monumento a tu madre! :D
¡Pero qué razon tienes Lolita! A mi también me tiene frita mi vecino el del trombón, que toca por afición, así que imaginad lo bien que debe hacerlo... Y olé tu madre con la cancioncita, se lo ha marcado!!