¿Y tú qué piensas de L’ESTATUT?
10, 15 de 2005-11-15 de 2005
Una de las preguntas más formuladas últimamente sin lugar a dudas.
Saber, lo que se dice saber, sabemos poco, pero lo que si tenemos todos muy claro es que o lo odiamos o lo adoramos. Citaré dos de los muchos ejemplos que me han llamado la atención estos últimos días.
Caso 1: Mi madre trabaja como profesora de valenciano en un instituto público de Alicante y me comentó que unos alumnos de 3º de E.S.O. de una clase de refuerzo le habían dicho que le iban a pasar una lista de los productos catalanes que no debía consumir que estaban repartiendo por el instituto (famosa lista de boicot a los productos catalanes que circula por internet), y yo me pregunto, ¿De dónde han sacado la idea esos críos? ¿Qué han debido escuchar para llegar a esa conclusión? Supongo que mucha gente que vea y lea las noticias últimamente sabe por donde va la cosa pero, ¿no os parece que es un tanto exagerado?
Caso 2: Estudio en Barcelona desde hace ya 5 años y comparto piso con gente de Huesca y Barcelona. Solemos ver tanto TV3 (televisión autonómica de Cataluña) como CITYTV (televisión local de Barcelona), porque en ocasiones tiene una programación bastante interesante. Sin embargo, el sábado estuvimos viendo un reportaje sobre el paso de los políticos catalanes por Madrid y el reportero se dedicó a hacer una serie de entrevistas por la calle, la conclusión de este después de haber escuchado a gente con la opinión común sobre la unión y la indivisibilidad de la patria, acaba con la de un crío que dice: “yo no quiero que se independicen porque son mis primos los cataluñenses…”. Pues bien la idea que me queda después de ver esto es que todos los españoles pensamos igual o bien somos tontos. ¿Qué pretenden fomentar en Cataluña con este tipo de reportajes? ¿Qué los catalanes se creen su propia lista de productos españoles que no deben consumir? Lo que queda claro es que si queremos saber algo del Estatut lo que debemos hacer es leerlo y apagar el televisor.
Saber, lo que se dice saber, sabemos poco, pero lo que si tenemos todos muy claro es que o lo odiamos o lo adoramos. Citaré dos de los muchos ejemplos que me han llamado la atención estos últimos días.
Caso 1: Mi madre trabaja como profesora de valenciano en un instituto público de Alicante y me comentó que unos alumnos de 3º de E.S.O. de una clase de refuerzo le habían dicho que le iban a pasar una lista de los productos catalanes que no debía consumir que estaban repartiendo por el instituto (famosa lista de boicot a los productos catalanes que circula por internet), y yo me pregunto, ¿De dónde han sacado la idea esos críos? ¿Qué han debido escuchar para llegar a esa conclusión? Supongo que mucha gente que vea y lea las noticias últimamente sabe por donde va la cosa pero, ¿no os parece que es un tanto exagerado?
Caso 2: Estudio en Barcelona desde hace ya 5 años y comparto piso con gente de Huesca y Barcelona. Solemos ver tanto TV3 (televisión autonómica de Cataluña) como CITYTV (televisión local de Barcelona), porque en ocasiones tiene una programación bastante interesante. Sin embargo, el sábado estuvimos viendo un reportaje sobre el paso de los políticos catalanes por Madrid y el reportero se dedicó a hacer una serie de entrevistas por la calle, la conclusión de este después de haber escuchado a gente con la opinión común sobre la unión y la indivisibilidad de la patria, acaba con la de un crío que dice: “yo no quiero que se independicen porque son mis primos los cataluñenses…”. Pues bien la idea que me queda después de ver esto es que todos los españoles pensamos igual o bien somos tontos. ¿Qué pretenden fomentar en Cataluña con este tipo de reportajes? ¿Qué los catalanes se creen su propia lista de productos españoles que no deben consumir? Lo que queda claro es que si queremos saber algo del Estatut lo que debemos hacer es leerlo y apagar el televisor.
Si es que es eso...que somos tontitos todos más allá de Cataluña! No me extraña que se quieran salir del grupo! Además, por aquí lo tienen bastante claro; hoy sin ir más lejos mi profesora de alemán, explicándome el significado de una palabra en dicho idioma me ha dicho: "pues en Alemania hay turcos, rusos, alemanes...igual que en España hay vascos, catalanes y españoles" :O
En otro plano, te felicito porque me ha gustado mucho el post ;)
Esa es buena! Me gustaría saber cuánta gente se ha leído el Estatut de verdad. Es una pena que nunca podamos llegar a saberlo, aún midiéndolo con encuestas la gente mentiría y diría que se lo sabe de memoria lo menos.
Yo creo que hasta los periodistas que presumen de habérselo leído e increpan a otros de no saber de qué hablan se han mirado si acaso dos o tres párrafos. (Aunque para ser sincera espero que haya excepciones).
Si es que hay que leer más...ya lo decían mis padres (y el ministerio de cultura).
Lolita, apuesto a que tú te lo has leido.
;-)
Ahora, sólo por el comentario de miniyo, conociendo a Lolita, se lo va a leer y lo va a memorizar cual si fuera la lista de los Reyes Godos...
Hoy mismo he leido un artículo de BUenafuente que dice:
Yo soy catalán sí y sólo espero que las cosas vayan bien en todos los aspectos de la vida. Sólo espero (sigo haciéndolo cada día) que el ser humano o lo que queda de él, trabaje por un mundo mejor. Más justo, menos competitivo y excluyente con los que no tuvieron la suerte de nacer en un punto llamémosle rico del planeta. Para desear lo que acabo de decir, uno puede ser catalán, gallego, croata, venezolano o de ninguna parte. Hay gente que no se siente de ninguna parte. Hoy, he empezado denominándome catalán a causa del enorme e incompresible chaparrón político que se ha desatado sobre nuestras cabezas, cómo si no hubiera temas importantes. Con motivo de la ya famosa propuesta del Estatut (que nadie ha leído), se ha recrudecido y hasta envenenado el eterno debate sobre nuestros DNI, los supuestos sentimientos de patriotismo y ese tipo de cosas que no nos importan a la gente de la calle. Dado que ésta es una sociedad mediática apabullante, los presuntos periodistas y sus grupos ejercen de jueces en lugar de informadores. Predisponen en lugar de servir las noticias. Así es como se oscurece el clima y se cambian la palabra "debate", por "crisis" o "debacle nacional".
La derecha se apunta al carro de la crispación y demuestra que no sabe vivir en la oposición. No tiene ideología. Sólo pretende recuperar el control del "chiringito". Y, para eso, cuanto más grande e incuestionable sea el "chiringuito" nacional pues mejor. A la derecha, le trae al fresco la modernidad y la evolución del estado. Si pudiera, ni se hablaría de éso. Como si callar, eliminara el problema. Los políticos, en general, enfocan los temas con torpeza, se les escapan de las manos y generan la inquietante sensación de que "tenemos un problema". Bueno, pues yo no tengo ni quiero tener problemas de este tipo. Yo exijo que el estado aplique todos sus mecanismos legales y reguladores para eliminar el conflicto de nuestra vida cotidiana. Somos libres. Nos gestionamos así y el miedo, el oscurantismo y los apocalípticos deberían estar prohibidos. Porque no es sano, ni moderno, ni democrático. Todos aquellos, los que sean, que aviven el fuego de la controversia, deberían verse en un espejo y contemplar sus aspectos de hechiceros de la tribu. Si Catalunya quiere un nuevo estatuto, ¿qué vamos a hacer? Pues lo que dice la ley. Esperar a que el Parlamento español se pronuncie y considerar todas las declaraciones vertidas durante el proceso como un elemento más del juego democrático. De nada sirve juzgarlas por separado. De nada ensalzar a los radicales, ni demonizar a los que discrepan, ni ridiculizar al gobierno. Bueno, sí. Sirve para cargarse al estado. Aquí, donde yo vivo, nadie quiere ofender a nadie. Nadie quiere enfrentamientos porque las heridas del pasado son demasiado dolorosas como para desear reabrirlas. ¿Unidad Nacional? Estaremos unidos si respetamos nuestras diferencias e identidades, conservadas con esfuerzo y alguna tragedia a través de los siglos. Si nos sentamos en una mesa a construir la España del siglo XXI, conseguiremos erradicar esa sensación de pantano agrietado que amenaza con llevarse por delante tantos años de poso común. Los tiempos cambian y los pueblos que conforman el Estado español son más listos, avanzados y orgullosos. ¿Que hay de malo en eso? El orgullo sumado nos hará más fuertes. Nos plantará ante Europa como un pulpo de tentáculos rápidos y musculosos y no como un cangrejo con boina que camina hacia atrás y no ve el progresos aunque lo tenga delante de sus narices. Soy catalán. Mis padres emigraron desde Andalucía tras una guerra fraticida. Mi jefe es italiano y vive en Madrid. Uno de mis mejores amigos es de Chamberí. Su hija nació en China. Mis parientes se reparten por Valencia, Murcia y Galícia. Mi compañera de trabajo nació en New York. Toda esa gente, ahora y aquí, pedimos políticos a la altura de las circunstancias que negocien nuestro futuro con sentido común y profesionalidad.
Andreu Buenafuente
Noviembre 2005
www.andreubuenafuente.com
Yo estoy de acuerdo con Buenafuente en que hay que cumplir las leyes, lo cual también concierne a la Generalidad de Cataluña.